Definitivamente, el protagonista de este primer libro de cuentos de Inés Mendoza es el fuego. ¿Cuál fuego? el fuego de la búsqueda, del dolor, la imperiosa llama del deseo: el fuego alquímico de la transformación.
Sus personajes, verdaderos militantes de aquel grito del Romanticismo histórico que reclamaba el reencantamiento urgente del mundo, no son seres…





