«Agonizo en tus ojos negros y se me engrisa la mirada, mi blanco no es limpio sin el tinte de tu calma…
Dame la virtud de sanarte, al menos hasta mañana, o mezclarme en tus sueños para no sentir la nada».
Enamorados, Sonia y Daniel deciden alejarse de la opresión del clan paterno. Dejan Guadalajara para adentrars…





