Ella firmó. Ahora debe pagar el precio
Miro a los ojos de mi nuevo marido y sonrío. Es el día de nuestra boda y me siento como la mujer más afortunada del mundo. Lucas es perfecto. Me trae el desayuno a la cama por la mañana, ramos de flores por la tarde y nunca sale de la habitación sin darme antes un beso. Aun así, no puedo deshacerme de esa duda persistente que me ronda la cabeza, especialme…





